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Sábado Misionero de la Mujer Adventista |
En 1 Pedro 5:7 leemos lo siguiente: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. Un día, una mujer que sufría una enfermedad por doce años sin encontrar cura, tocó las ropas de Jesús. Solamente un toque... ¡y el milagro se produjo! En el poder de Dios, el toque divino suaviza cualquier tipo de dolor, revierte cualquier situación y no hay miseria humana que no sea aliviada por el toque del Señor. Solamente necesitamos tocar a Jesús. ¡Vamos a compartir las buenas nuevas con todas las personas!
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